El parquet sintético consiste en una tabla, sobre el que se inserta una lámina que imita la madera, una vez hecho esto, se insertan diversas capas de resina de melamina transparente con lo que se consigue un parquet muy resistente al desgaste, que no precisa de mantenimiento.
Podemos encontrar dos clases de laminados; los compactos, que al no tener base de madera son resistentes al agua, y por lo tanto son ideales para aquellos lugares donde la humedad está presente con frecuencia. Y los de alta presión, que nos ofrecen reproducciones de madera. En cualquier caso, ambos existen en una gran cantidad en acabados y colores.