Arce: Árbol de la familia de las Aceráceas, de madera muy dura y generalmente salpicada de manchas a manera de ojos, con ramas opuestas, hojas sencillas, lobuladas o angulosas, flores en corimbo o en racimo, ordinariamente pequeñas, y fruto de dos sámaras unidas.
Bubinga: Madera de fibra variable, puede ser recta, ondulada o entrelazada, con vetas de color rojizo, del rosado al violáceo, y algunas son pardas. Se emplea en mobiliario de lujo, chapas para recubrimientos decorativos y carpintería interior.
Cedro: Árbol de la familia de las Abietáceas, que alcanza unos 40 m de altura, con tronco grueso y derecho, ramas horizontales, hojas persistentes casi punzantes, flores rojas al principio y después amarillas, y cuyo fruto es la cédride.
Cerezo: Árbol frutal de la familia de las Rosáceas, de unos cinco metros de altura, que tiene tronco liso y ramoso, copa abierta, hojas ásperas lanceoladas, flores blancas y por fruto la cereza. Su madera, de color castaño claro, se emplea en ebanistería.
Embero: Árbol de la familia de las Meliáceas, propio del África ecuatorial y apreciado por su madera, que suele clasificarse entre las maderas nobles y semiduras.
Etimoe: Se encuentra en el este y en el centro de Africa. sus masas forestales, su producción y su exportación son escasas o despreciables.
El color de la madera varía del marrón ligeramente rojizo al marrón gris. La madera de albura está claramente diferenciada. La fibra puede ser recta o ligeramente entrelazada. El grano varía entre fino y medio. La madera puede presentar resina.
Haya: Árbol de la familia de las Fagáceas, que crece hasta 30 m de altura, con tronco grueso, liso, de corteza gris y ramas muy altas, que forman una copa redonda y espesa, hojas pecioladas, alternas, oblongas, de punta aguda y borde dentellado, flores masculinas y femeninas separadas, las primeras en amentos colgantes y las segundas en involucro hinchado hacia el medio, y madera de color blanco rojizo, ligera, resistente y de espejuelos muy señalados. Su fruto es el hayuco. |